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La mejor ARMA: TU VOZ

¿Y qué tiene que ver la voz con la defensa personal? -pensarás.
Bien; sigue leyendo porque estás a punto de descubrir una de las técnicas más importantes y efectivas para tu defensa en caso de algún apuro...

Anoche estuve allí; en la Plaza de Tirso de Molina, en el Teatro Nuevo Apolo. En el espectáculo de Michael Jackson, 'FOREVER KING OF POP'.
FASCINANTE, SIN PALABRAS...GRACIAS A TODOS LOS QUE LO HABÉIS HECHO POSIBLE. Gracias Pilar, por ser la mejor anfitriona y acompañante entre bambalinas del teatro.

Mi enhorabuena a Francisco; Francisco Jackson; reconocido doble oficial de Michael Jackson. Enhorabuena por estar triunfando en lo que desde hace ya muchos años viene dedicando su vida; ser el mejor representante y homenaje al Rey del Pop.
Ayer nos saludamos de nuevo; pudimos intercambiar unas palabras, después del espectáculo, antes de que su representante tirase de él fuera de la zona de prensa.  Nos conocimos cuando trabajé de animador en la cadena de hoteles Meliá en Benidorm. Yo era el encargado de presentarle ante el siempre abarrotado auditorio, y de sentarme en primera fila para verle de cerca cuando estaba en el programa del día. La gente se amontonaba en las aceras de la calle fuera del hotel para ver su espectáculo; nunca había sitio para todos. Y eso que el auditorio era el más grande que hay por la zona.No voy a desvelar nada del espectáculo...así que: Si quieres saber más...ve a verlo.

Y ayer, caminando, de noche ya por esa castiza plaza, recordé con melancolía aquel episodio en el que empecé a 'mojarme', ya más en serio, en esto de no mirar a otro lado cuando alguien necesita ayuda en la calle. Volví a vivir lo que pasó hace ya unos cuantos años.

En este blog hay ya más de 150 entradas, y en muy pocas he reflejado mis experiencias personales en este peculiar campo de la defensa personal, y no son pocas. Iré haciéndolo a partir de ahora.

Aquél día en cuestión, me entretenía observando a las personas que subían y bajaban por la escalera de esa parada de metro mientras esperaba a una persona.
La boca de aquel invento se 'tragaba y escupía' personas contínuamente, como una máquina expendedora. Me encontraba algo retirado. Tenía dieciocho años, pero mi aspecto físico era el de un adolescente de catorce.

Una entrañable pareja de ancianas, encorvadas ya por la edad, de luto riguroso y con sendos bolsos negros colgando de sus brazos...se ayudaban la una a la otra, apoyándose una en la barandilla, a subir la interminable escalera hasta la calle, peldaño a peldaño.
Recuerdo como mentalmente las empujaba con toda mi energía como si ésta les fuese a ayudar de alguna manera a subir. Era mi buena obra del dia, ¡qué decepción!. La decepción de no ayudarlas, por lo que pudiese pensar la gente. Me avergüenzo de mi.
Cada peldaño que subían era un acontecimiento para ellas y para los que estábamos mirando. Cada poco debían descansar para seguir con su misión.

Un hombre se acercó rápidamente a ellas para ayudarlas, y pensé: ¡Qué bien; todavía existe gente con corazón, que hace algo más de lo que yo estaba haciendo para ayudarlas. ¡Ojalá nunca desaparezcan!¡Ojalá yo fuese como él!
Me prometí a mí mismo que, si hubiera una próxima vez, no me iba a limitar a ayudar con mi pensamiento, si no también con mis brazos.

Me quedé contemplando la buena acción de esta persona como el peor de los castigos a mi indiferencia al no haber recorrido unos escasos metros para ayudarlas. De repente vi que esta persona que se apresuró a ir a su encuentro, no se colocó a su lado, si no de frente a ellas; y no las cogió por el brazo si no que las cortó el paso. Era el cabecilla de la banda de delincuentes que habían hecho de esta plaza su territorio; el más chulo de un grupo de los dueños de todo aquello; el jefe.

Y como había intuido...así pasó; las estaba intimidando; asustando (atracando dulcemente); ahí, delante de todo el mundo, pero sin que se notase en absoluto; sin levantar sospechas.¡SE ME HELÓ LA SANGRE! sabía que no podía hacer nada; era un adolescente, medio hombre todavía, sin un cuerpo que me respaldase, y sin las narices que hay que tener para esas cosas. Giré la cabeza impotente, a un lado y a otro buscando alguna figura de autoridad; pero allí no había allí ninguna, mas que la que aquellos tipos quisieran imponer a todos.

Me dije a mi mismo: -"Si no vuelves a mirar, no va a pasar nada; será otro atraco más en esta ciudad y ya está; además los demás están haciendo lo mismo. No vuelvas más la cabeza y en breve todo pasará".

Nuestro amigo tenía algo así como el doble de edad que yo.

"¡¡¡-Tienes que hacer algo!!!, me dijo Pepito Grillo - el de Pinocho (yo estaba clavado al suelo y no podía ni respirar.

"-CARMELO: ¡¡¡ HAZ ALGO PRONTO, Y HAZLO YA !!!"

Y Carmelo, que sabía que no tenía ni los huesos ni los músculos suficientemente desarrollados como para imponer siquiera a una mosca, y que podía facilmente pasar por uno de los protagonistas de 'Los Niños del Coro'... no se lo pensó dos veces y se puso a caminar hacia el escenario.
Despegó primero una pierna y la otra fue detrás. Y sin saber lo que hacía,
se fue para allá sin más. En la tercera zancada, recuerdo, que me temblaba... hasta la vesícula biliar.
Recuerdo también la sensación de estar caminando hacia ese sitio, sin la verdadera intención de llegar, porque veía cada vez más cerca la hora de recibir mi primera paliza en la calle o seguramente más.

- "¡¡¡ APRIETA EL PASO; NO LLEGAS !!!"

- "¡¡¡CÁLLATE GRILLO PESADO, Y DÉJAME EN PAZ !!!"


En el quinto paso estaba, y todavía no sabía qué narices hacía, y menos aún...lo que me iba a pasar.
En el sexto, ya acercándome, pensé que por lo menos me iba a poner a su lado, no sé, como un acto solidario: si las atracas a ellas -pensé- me vas a tener que atracar a mi también. Vamos, que se iba a poner las botas.

En las siguientes zancadas se me ocurrió la que creí mi mejor treta; la había visto en películas: con dos bien puestos, que todavía estaban en proceso de hacerse mayores, iba a negociar con el atracador un intercambio de rehenes: yo por ellas; yo le daba el dinero que tenía y él las dejaba marchar. ¡Qué bien Carmelo; eres un fenómeno!.

Iba andando muy rápido; no corría para no llamar la atención de nuestro amigo. Estaba a punto de llegar para recibir mi premio, por meterme donde no me habían llamado. Creo que por aquél entonces no era consciente de las consecuencias que mi acción podía ocasionar.

La siguiente zancada me metió dentro del campo de visión del amigo; de su campo de visión...y también dentro del de su zona de 'reparto'. Me coloqué al lado de ellas, frente a él.

¡¡¡JOODEERRR!!! La sangre, que ya se me había licuado con el esfuerzo de la caminata, se me volvió a congelar de nuevo. ¡¡¡Qué cara tenía el tipo ese!!! Era como el malo de la película de 'Ghost' ¿te acuerdas? ese que asesina a Patrick Swayze...¡qué desgraciado!
Si la cara es el espejo del alma...éste tipo, directamente no la tenía. No la tenía, y me la iba a arrancar a mi, por subir al escenario a fastidiar su función.

Las dos únicas muecas que este personaje de las peores pesadillas de cualquiera realizó, fueron: una de asombro; no se creía que un niño, que apenas tenía dos 'mandobles' estuviese ahí, interrumpiendo al dueño y señor de todo aquello en el momento de la recaudación de impuestos. Y la segunda de: "majete...te voy a rajar de arriba a abajo".

Como se me congeló la sangre, también se me congeló el cerebro, y para seguir la corriente, mi capacidad de pensar, mis intenciones y mis atributos de adolescente.

Y ahí estaba yo: el débil defendiendo al débil.

Con todo congelado todavía -hasta la respiración-, olvidé mis intenciones del camino y decidí hacer conmigo lo que hacia por las mañanas con el café: meterme en el microhondas y darle al botón de máxima potencia.
Recuerdo que lo primero que se me descongeló fue el brazo derecho...

Lo levanté extendido rápido a la altura de mi pecho, abriendo la palma de la mano ligeramente inclinada hacia delante, enseñando mis todavía tiesos cinco dedos bien separados, vamos, como Neo en Matrix parando las famosas balas...
Menos mal que no estaba sólo ante el peligro...¿ya no te acuerdas...?

"-¿Y ahora qué, Pepito? ¿¿¿qué coño hago???"

"-¡¡¡ DI ALGO, HOMBRE; ALGO; LO QUE SE TE OCURRA...!!! ... ¡¡¡YA SÉ!!!:
¡¿TE ACUERDAS COMO LE PARÓ LOS PIES TU PADRE, EN EL PASEO MARÍTIMO DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, A AQUEL BORRACHO VESTIDO DE CAPITÁN DE BARCO, CUANDO ERAS PEQUEÑO Y SE OS ACERCÓ EN AQUELLA SOLITARIA NOCHE CON GANAS DE MOLESTAR A TU MADRE...???! ¿¿¿TE ACUERDAS LO QUE LE DIJO???.......................  P U E S    D I L O .

Por aquel entonces ya se me habían descongelado dos cosas imprescindibles para esta acción: la primera fue LA VOZ (he conocido recientemente a Rosario Flores-por lo del programa ese de la tv-  y después de preguntarle por un deseo para su vida... me dijo uno que nadie me había formulado nunca antes. Por supuesto, no lo vamos a contar aquí, así que si coincides con ella alguna vez...preguntáselo).
Y la segunda cosa que se me acababa de descongelar eran... mis atributos, que aquél día terminaron la carrera.

Y ya con la única compañía de mi brazo y poniendo una voz del hombre que todavía no era...solté de golpe aquellas dos palabras mágicas que el héroe de mi padre dijo aquel día:

" - ¡¡¡ VALE- YA !!!"
(casi sin aliento, y no siendo muy consciente de cual iba a ser su reacción)

Nuestro malote, no creyendo todavía cómo el pequeño saltamontes le estaba dando una orden con tanta contundencia...y debiendo ver que, dentro de la inconsciencia típica de adolescente pudiera ser capaz de todo si se le ocurría seguir con lo que estaba haciendo...se excusó;¡¡el matón de barrio...SE EXCUSÓ!! Me dijo, cual alumno al que pilla el profesor tirando una tiza en clase: "¡si no las estoy haciendo nada!"

Sin dejarle terminar su excusa de mierda-persona, volví a repetir mis palabras apuntándole con el dedo indice como ET señalaba su planeta, esta vez sí, con una voz de ultratumba que me asustó a mi mismo, casi gritando, y una mirada de FURIA capaz ahora de TODO (y cuando digo de todo...me refiero a todo):

-" ¡¡¡  H E - D I C H O... Q U E - V A L E - Y A !!!


Yo, de verdad, no me creía lo que estaba pasando conmigo mismo; una especie de transformación; una alteración en mi cadena de ADN.

Metió su rabo entre las piernas, y seguro, incrédulo por lo que acababa de pasar, se apartó, dirigiéndose de nuevo a su manada de asombrados colegas drogadictos, que sin parar de ver la acción que acababan de presenciar, no se podían creer, que el macho-alfa al que todos veneraban, había dejado de serlo en favor del nuevo amo del barrio.

Recuerdo el cuadro como si fuese el de un 'predicador'. Y aunque todavía me latía el corazón como si fuera a reventar, he de reconocer que aquello me gustó; me enganchó de alguna forma.

Desde aquél día, y vistas mis carencias, decidí preparar mi cuerpo y mi mente lo mejor posible, para las que seguro iban a ser las próximas aventuras de KICK-ASS (hace poco he visto la película; si no la has visto y quieres saber de lo que estoy hablando...te animo a que lo hagas).

Hoy ya tengo todo más o menos a punto -más o meno - para salir airoso de más episodios de esta película que parece no querer acabar nunca.
Ya no predico; no trato de hacerle ver al malo que no está bien lo que hace y debería dejar de hacerlo; por tratarlo en una ocasión ...¡recibí un puñetazo en la boca!... que realmente no me hizo daño más que en la moral; ahí sí que me dolió bastante; ver como hay personas que no quieren arreglar nada y que sólo buscan la violencia contra otros y quieren hacer daño sin más como vía de escape a su frustrada vida.

Me hizo el suficiente daño, para que en adelante ya no me molestase en preguntar qué es lo que iban a tomar los 'señores'.  Desde entonces me dedico al reparto a domicilio...de comida rápida; muy rápida; cuanto más rápida...mejor;  porque si no, se enfría, y los clientes se enfadan y devuelven el pedido.

Todo esto que has leído no es parte de ninguna historia de ficción; es sólo un pequeño episodio de mi vida en lo que se refiere a la defensa personal. No es el mejor, es sólo uno especial que pasó... un día soleado... en Tirso de Molina.

Lo aprendí aquel día:
la VOZ es un arma muy eficaz, un 'interruptor' que no sólo va a 'desconectar', a frenar momentáneamente la acción del atacante, si no que le va a intimidar.  Y en lo que a ti respecta,  va a 'encender', a activar tu furia/rabia personal, desencadenando una serie de reacciones para las que tu cuerpo está naturalmente programada en caso de cualquier emergencia, comenzando a segregar un cóctel de hormonas que se fabrican cuando el cerebro entiende que tu vida está en cualquier tipo de peligro: adrenalina, dopamina, serotonina y otras 'inas' que te van a convertir en la bestia que todos llevamos dentro (no te asustes; que ya lo va a hacer él), y en estos casos va a ser tu mejor aliada.
Además tu voz va a poner en alerta a las personas que, estando más cerca o más lejos, te van a poder ayudar. Asi que, grita, insulta y si esto no es suficiente: corre...o sacude.
 Y si no sabes hacer alguna de la dos cosas...aprende.  Luego, no te lamentes.


Te dejo con unas imágenes que grabé del espectáculo. Estaba prohibido hacerlo así que no podía ver por la cámara lo que estaba grabando y por eso las imágenes no son de buena calidad, disculpa (las cuelgo con el único fin de dar publicidad al espectáculo, a ver si me van a empapelar ahora por esto) ¡Qué bien lo pasamos!

¿Y si ahora te digo que Michael Jackson no está muerto...y que todo ha sido un espectacular montaje que todavía sigue? ¿que el supuesto médico que se dice le trataba, no es más que otro actor en esta estupenda película...?

Investiga, investiga...

¡Cuidate!